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jueves, 25 de octubre de 2012

Andrés Moreno: “Tuve que dormir un año en un sofá para tener una oportunidad”


Andrés Moreno es un emprendedor, un hombre sencillo, de esos personajes que miran a los ojos a la hora de hablar. Ha vivido en muchas ciudades, hace siete años está casado y dirige Open English, una de las empresas de educación en línea más importantes de Latinoamérica ¿Cómo llegó a conseguir ese envidiado lugar? Junto con su socio Wilmer Sarmiento, entendieron que la necesidad de aprender inglés era un desafío que tenía mucha gente de habla hispana y que, a la vez, tenía mucho potencial como negocio.
La plataforma venezolana, que hoy cuenta con una nueva inversión de US$43 millones destinados para la región, ha crecido para prestar servicios a más de 50.000 estudiantes, con expectativas de llegar a los 80.000 para final del año. Para conocer más a fondo de esta escuela virtual, Moreno, CEO de la empresa, habló con AETecno en su visita a Chile durante RASU Fest.



-¿Cuál es el origen de Open English?
-Todo partió cuando trabajé en Optimal, allí entregábamos un servicio de clases a empresas a para aprender inglés. En ese entonces las clases eran tradicionales, pero con profesores provenientes de Estados Unidos. El problema era que hacíamos clases a 22 alumnos como máximo. Ese negocio fue muy difícil de sustentar, porque siempre necesitábamos conseguir profesores oriundos de norteamerican, lo que no lo transformaba en un negocio escalable. Con Open English quisimos rediseñar esa plataforma, para crear una manera más eficiente de aprender. Allí contacte a Wilmar, un ingeniero muy talentoso. Entonces ¿cómo trasladamos esa forma de enseñar y transformarlo en un negocio escalable? Llevamos la experiencia de hablar con un profesor norteamericano a toda la región. Pero antes de llegar a esa capacidad nos costó mucho perdurar como compañía. Fue complicado levantar una plataforma en tan poco tiempo, ya que es ese entonces las cosas no estaban bien en América Latina para los emprendedores. El dilema era: los inversionistas extranjeros prefieren tener los proyectos cerca, y por eso que nos mudamos a Estados Unidos. Levantamos capital, pero fue difícil, porque estuvimos dos o tres veces a punto de cerrar. De hecho, durante un año estuve durmiendo en el sofá de un amigo, para tener una oportunidad y conseguir inversionistas.

-¿Cuáles son los servicios que ofrece Open English?
- Creamos contenido original con series, contenido interactivo (más de 100 horas) y videos para poder practicar, además de la atención personalizada para cada clase, ya que nunca sobrepasamos los 4 alumnos por profesor. Por otro lado, cada alumno tiene un asesor, que lo llama cada dos semanas, para saber en qué está, si ha practicado. Gracias a esta modalidad se busca la garantía de fluidez, y si no lo logra le damos 6 meses gratis para llegar a ese nivel. Queremos que cada persona sea exitosa. También tenemos centros de atención vía teléfono, 600 personas en Bogotá y 300 personas en Sao Paulo.

-¿Cuáles son los desafíos ahora que ya dejaron de ser un ´emprendimiento´?
-Queremos seguir invirtiendo en el producto y que este tenga resonancias en toda la región, pero debemos adaptarnos más al mercado local. Pienso que hemos tenido suerte de que nos conozcan y entiendan. Por un lado están los comerciales, que han sido muy buenos, pero también debemos seguir rompiendo la frontera para cada pequeña ciudad que necesite de nuestros servicios pueda tenerlos, es por eso que estamos tratando de hacer comerciales y publicidad más sectorial. Contratamos a una agencia en Brasil, para que podamos llegar con más fuerza allí, ya que son 35% de los estudiantes que se inscriben desde alguna ciudad lejana.

-Sobre su plataforma, ¿quiénes están detrás de ella?
-Tenemos un equipo de más de 50 desarrolladores y programadores y 20 personas en Miami creando productos. Todo esto en base al soporte que nos entrega Amazon Web services.
  
-¿A qué le adjudicas el impacto de la empresa?
-Los comerciales han sido muy efectivos, porque la gente se identifica con los personajes. Tenemos los mismos comerciales desde México hasta Chile, y produce la misma sensación en todos los sectores. En ese entonces no teníamos ingresos para invertir todo lo que queríamos en publicidad, pero junto con la ayuda de un actor y horas de trabajo logramos crear esos divertidos comerciales. Esperamos que un año pasara para volver a crear una propuesta más atractiva, pero el impacto fue tal que tuvimos que seguir grabando con los mismos personajes. Lo increíble es que ahora nos reconocen en todos lados.
En las redes sociales tenemos fans, de hecho tenemos grupos de fans de los comerciales con cientos de “likes”, y nos piden fotos siempre que nos ven en la calle o en el aeropuerto. Nos alegramos de que nos quieran tanto. Pero lo más impresionante es que estamos en 20 países en América Latina y en 38 países en el resto del mundo, porque mucha gente nos recomienda en países de Europa, por ejemplo. Un caso especial es Chile, que ha crecido muy rápido; de hecho, aumentó 250% el número de alumnos. Así que los comerciales están funcionando bien. De acuerdo a nuestras investigaciones, son los amigos y sus recomendaciones, lo que también nos hacen crecer fuera América.

-¿Cuál es la enseñanza que te gustaría dejar a los emprendedores de la región?
-El objetivo debe ser siempre ir más allá. Es por eso que queremos dar el mensaje de que sí se puede, con perseverancia y paciencia, porque las cosas nunca salen siempre como uno quisiera. Pero ahora, lo más importante es crear ideas con objetivos y utilidades regionales, para convencer a los inversionistas de que tu proyecto vale, dejar atrás los proyectos pequeños y atreverse más. También es importante la creación de equipo y la repartición de las acciones, para generar ganancias y no dejar que la empresa cierre, una crisis que más de alguna vez temimos.

jueves, 8 de abril de 2010

10 historias de ideas de negocios rentables, emprendedores que se la jugaron por sus sueños

Podríamos decir que las ideas de negocios rentables están flotando en el aire, pero más seguro es decir que están en todas nuestras mentes cada día, y para los más curiosos, tenemos muchas mas ideas de negocios en la Web.

Algunos descubrieron una oportunidad por azar. Otros supieron aprovechar su experiencia como empleados. Y no faltan los que transformaron su vocación en un emprendimiento exitoso.

Tenemos el caso de una ex jugadora de la selección argentina que ahora diseña ropa de hóckey y la vende en Europa, no creas que les fue fácil pero lo logro.

Otro caso es de un sobrino ejemplar que le mandaba encomiendas con golosinas a su tía instalada en España y terminó exportando conteiner, ¿de donde crees que saco la idea?

Un artista que aprovechó su vocación y ahora vende Santas y renos a los Estados Unidos. Siempre hay un mercado para algo que te gusta hacer.

Y por ultimo tenemos el caso de un pequeño empresario que ofrece ataúdes de diseño pintados a gusto del cliente. Los sentimientos aun se pueden expresar después de la muerte.

Muchas veces no hace falta una idea nueva y revolucionaria, sino del mismo negocio que ya se tiene o conoce, aguzar su ingenio para transformarlo en un emprendimiento original y rentable.

Otras tantas veces planificamos el crecimiento de una empresa para recién encontrar resultados, pero a otros el éxito los toma de sorpresa, pero en todos los casos se trata de aprovechar el momento.

Del hóckey a la empresa

El revés era la mejor pegada de María Paula Castelli (33) cuando jugaba en la Selección argentina de hóckey. Varios años después de despedirse de las canchas, Castelli diseña y vende remeras, buzos y camperas de hóckey.

En Argentina y en Europa las prendas llevan pegadas las etiquetas con el nombre del emprendimiento: Reves, en homenaje a su golpe.

“En los torneos internacionales siempre me llamaba la atención el merchandising. Había tazas, biromes, remeras”, una costumbre que faltaba en el país.

“En 1998, cuando quedé afuera de la selección, decidí encarar este emprendimiento ligado al hóckey”. Reves nació con una inversión de cinco mil pesos, “el dinero que tenía ahorrado de las becas que me daban por jugar en la selección”.

El negocio creció: desde hace tres años todas las categorías de la selección española de hóckey se visten con Reves.

“Me instalé en España en enero de 2002, después del quinto presidente”, cuenta desde Barcelona.

Hoy “el setenta por ciento de nuestros productos se exporta desde la Argentina directo a Barcelona”. Desde allí lo distribuyen a Alemania, Holanda, Bélgica, Francia, Inglaterra, Irlanda, Suiza, Austria e Italia.

Lo que se dice un negocio redondo, del derecho y del revés.

Juan Perez. La ropa de las celebridades

La camisa de Gastón Pauls, el saco de Neustadt y los zapatos de Fito Páez. Salir a la calle exhibiendo las prendas de vestir de los famosos es posible. Sólo hay que visitar Juan Pérez, el local de vintage de Paulette Selby (48).

“Todo empezó como algo muy casero en un departamento en Barrio Norte. Al principio venían a comprar los amigos de los amigos. Después ellos mismos fueron trayendo su propia ropa. Hasta que el ir y venir de gente fue tan grande que el consorcio votó: “Me echaron del edificio”, cuenta Selby.

Entonces se mudó a un local en la zona pero pronto quedó chico. Así que alquiló el de al lado. Y después, el del otro lado. Allí vende desde zapatillas a cinco pesos hasta tapados de visón que cuestan 3.000 pesos.

Los famosos llegaron de a poco. Primero “venían a comprar. Yo les decía que también vinieran a vender. Después fue una cadena”. Celeste Cid y Gustavo Cerati son algunos de los que pasan por Juan Pérez.

La Tienda Argentina. La nostalgia es dinero

Bidets y alfajores Jorgito. Esos son los productos que más le piden a Lionel Paredes (24), creador, dueño y empleado de La tienda argentina, un emprendimiento que envía productos autóctonos a compatriotas que viven en el exterior y a extranjeros que buscan productos argentinos.

La historia empezó con una tía radicada en España a la que él le mandaba Vauquitas y Cabshas. Así surgió la idea de transformar los envíos caseros en un emprendimiento.

Sin amedrentarse por el trámite, Paredes fundó una pequeña empresa. Se anotó en la Aduana y para no hacer nada a medias, “empecé a estudiar despachante”, cuenta. También creó un sitio Web. Empezó con envíos chicos y luego siguieron los containers.

GDeB. Para bebés del exterior

Gabriela de Bianchetti (42) aprovechó el know how que adquirió durante los seis años que trabajó en Cacharel. Cuando dejó ese trabajo empezó a fabricar accesorios de indumentaria para hombre. “Un día un cliente me contó que uno de sus proveedores lo dejaba y me preguntó si no me animaba a hacer ropa para bebés”.

“No soy diseñadora pero en Cacharel aprendí cómo se hace el desarrollo de una colección”, cuenta. Así fue que empezó a crear una “pequeña colección de treinta prendas”.

Participó en una exposición del sector. “Contraté un stand bien chiquito. Así comencé”. Allí hizo sus primeros contactos con mayoristas. “Me fui organizando y de a poco fui creciendo. Nunca falté a una exposición del sector”.

Hoy vende en 31 locales multimarca en Capital y GBA, también en el resto del país y tiene un local propio. Además, exporta. “Vendo a Panamá, México, Bolivia, Perú, Paraguay, Chile, EE.UU., España y Sudáfrica”. El año pasado despachó mercadería por US$ 190.000.

A Dos Veinte. Objetos que iluminan

Todo empezó gracias a una clienta de Rodrigo Ruiz Díaz (34), que es decorador. En un espacio de la casa de la mujer había que poner algún objeto. Ruiz Díaz le pidió consejo a su amigo, Néstor Novellino (34).

“El resultado fue un objeto de decoración que se iluminaba. Gustó tanto que buscamos transformarlo en algo más comercial”, dice Novellino.

A principios del año pasado se presentaron en Puro Diseño. “Llegamos muy asustados pero el público enseguida nos alentó para crecer. Fue un puntapié para hacer contactos”, cuentan los emprendedores.

Ese fue el nacimiento de aDosVeinte, la marca con la que hoy venden sus lámparas en la boutique del Malba, en Calma Chicha, Lagó, y en la tienda Puro Diseño.

Luis Diegues. Ataúdes decorados

El diseño llegó a los ataúdes. Si los hinchas de Boca tienen su cementerio, nada mejor que enviar al difunto a su último viaje en un ataúd con los colores de su equipo. Eso es lo que ofrece la empresa Luis Diegues. Además de los cajones tradicionales, allí se pueden comprar ataúdes decorados a gusto del cliente (o de su familia, si él no fue previsor).

“La idea se me ocurrió porque vi que todos usaban el marrón”, dice Fernando García (32) que hace 3 años quedó al frente de la empresa que su padre y un socio fundaron hace treinta años.

Hoy vende cajones aerografiados con cielos en los que vuelan blancas palomas y también satisface pedidos insólitos, como el del cliente que le encargó un ataúd pintado con la espada de Montecristo.

Misra. La pausa de los cinco minutos

Silvia Fernández Romay (47) abandonó las combinaciones matemáticas por otro tipo: ahora mezcla hebras de té. Es licenciada en sistemas y trabajaba en una empresa. Hace cinco años y por hobby empezó a meterse en el mundo del té.

Hoy tiene su propia marca, Misra, y sus blends se venden en negocios de delikatesen, en vinotecas y en Jumbo. “Hice cursos y viajes. El desarrollo lo hice yo sola, y fue creciendo de a poco”. El salto lo provocó la gente, asegura. “Me fueron empujando”.

Dejó su trabajo, armó una SRL y hoy está dedicada a full, cuenta desde la oficina en la que trabajan diez personas. Para diseñar las mezclas, usa hebras orgánicas y no recurre a “ningún químico como esencias, saborizantes o aromatizantes”.

Los productos llegaron a los EE.UU, Inglaterra, Venezuela, México, Italia y España, pero por ahora “son operaciones chicas”, reconoce. También organiza reuniones de catas y cursos.

Che Lagarto Hostels. Camas para turistas

Cuando Diego Giles (30) tenía 22 años dejó Mar del Plata, y se instaló en Buenos Aires para estudiar publicidad. “Fui a parar a una residencia universitaria que tenía una habitación para mochileros”. Esa es la prehistoria de Che Lagarto, una cadena de hostels que creó con su hermano, Fernando (29).

Inspirados en esa habitación, “al año siguiente abrimos el primer hostel. Alquilamos un quinto piso en San Telmo, que tenía 17 camas”. Eso fue hace ocho años, con el uno a uno y cuando ver un hostel en la Argentina era una rareza. Hoy están al frente de una cadena que factura al año US$ 1,5 millón, con 500 camas en Río de Janeiro y Santiago, además de Buenos Aires.

Jit Producciones. Papá Noel es argentino

Santa Claus existe y en algún lugar de su cuerpo tiene grabada la inscripción Jit Producciones.

“Fue algo que me vino de fábrica”, dice Juan Terramagra (36) cuando quiere explicar sus habilidades artísticas. También tiene habilidad como emprendedor: supo sacarle el jugo comercial a su vocación y transformar las obras de sus manos en billetes (verdes, la gran mayoría).

Jit Producciones, su pequeña empresa, exporta veinte containers por año. Y van con una carga nada tradicional: Santas, renos y duendes son los pasajeros. Los muñecos llegan a Ecuador, México, Perú, Chile y los EE.UU.

Conseguir los primeros clientes no fue fácil. “Me acercaba a las oficinas de marketing de los shoppings pero me veían muy pichón”. Hasta que le encargaron la decoración navideña de Alto Palermo. Ahí “arrancó todo”. Terramagra hacía los muñecos en un quincho en Maschwitz. Hoy tiene 4 talleres.

Conexiones.com Expedientes en la computadora

Si usted es alérgico a la jerga acartonada y pomposa de los abogados, seguro que este emprendimiento le va a interesar. Si usted es abogado, también. Conexiones.com, la empresa que crearon los hermanos Walter (31) y Gustavo Vodeb (29), permite ver los expedientes judiciales en la PC. Ideal para los que tienen juicios y no quieren recorrer los pasillos de los tribunales en busca de información.

¿Cómo hacen? La gente de Conexiones.com visita los juzgados y pide los expedientes según los procedimientos habituales. El detalle es que van con un escáner portátil y una cámara digital. Así se llevan el expediente a casa.

Previo pago de un abono mensual, los clientes se ahorran el engorroso trámite de revisar el expediente en vivo y en directo. “También ofrecemos un sistema de gestión para empresas que necesitan ordenar los expedientes”, dice Walter, que estudia Derecho. Durante 2006 el emprendimiento facturó 500.000 pesos.

 Fuente: Clarín