jueves, 27 de septiembre de 2012

¿Cómo era la vida en internet antes de Google?

Quizás si le preguntas a alguna persona mayor de 20 pueda responderte, sin embargo casi nadie medianamente conectado a internet, puede imaginar un mundo sin esta empresa en algún rubro ligado a la tecnología. Sergey Brin y Larry Page crearon el buscador el 27 de septiembre del año 1998 en un garaje de Silicon Valley siendo estudiantes de la Universidad de Stanford.


Google celebra hoy sus 14 años con un doodle. La adolescencia del buscador la celebra como muchos otros buscándose a sí mismo, en este caso buscando información sobre la compañía a traves de uno de sus famosos doodles. El buscador nació el 27 de septiembre del año 1998. 

Tres años antes se conocieron Sergey Brin y Larry Page con 23 y 24 años, en un acto que había organizado para los candidatos de su Doctorado en Informática Universidad de Stanford. Entre los dos desarrollaron un motor de búsqueda inicialmente bautizado como Back Rub. Larry y Sergey lo vieron claro y se pusieron manos a la obra para ordenar toda la información dispersa por la Red, un boceto del sistema que en 1997 se convirtió en Google. El 27 de septiembre de 1998 nacería el buscador Google. 

¿Por qué Google? El término «gúgol» fue acuñado por un niño de 9 años sobrino del matemático Edward Kasner, para designar la cifra «10 elevado a 100» (un uno seguido de 100 ceros). Así se inspiró el nombre de la que se convirtió en la empresa puntocom líder del mercado. Google Inc. no nacería hasta un año más tarde, cuando Larry y Sergey consiguieron financiación para su proyecto gracias a un cheque de 100.000 dólares firmado por el cofundador de Sun Microsystems Andy Bechtolsheim. 

El 27 de septiembre de 1998, un recién nacido Google echó a andar. Con un servidor de 80 CPU, dos routers HP y una sede de trabajo en un garaje de Silicon Valley desbancó del podio al motor de búsqueda más popular de la época, AltaVista. A partir de entonces Google inició una escalada constante de mejoras en su servicio siempre en la vanguardia tecnológica. Esto lo consolidó firmemente como el buscador más completo y potente del planeta. Su trono no se ha sentido ni siquiera mínimamente amenazado por ningún otro motor de búsqueda, hasta el momento en que Google celebra su 14 cumpleaños. 

Con la innovación y la creatividad como carta de presentación,Google define su objetivo en organizar la información del mundo y hacerla accesible y útil de manera universal. Lo ha hecho desde hace hoy 14 años, puliendo y optimizando día a día su herramienta de búsqueda y completándola con diferentes servicios que han ido dotando al buscador del valor añadido suficiente para poder acomodarse en su privilegiada posición. Desde ella, con cientos de miles de usuarios y clientes en todo el mundo, Google se dedica hoy un autohomenaje. Y qué mejor manera de hacerlo que recurriendo a sus doodles, las herramientas favoritas del buscador para conmemorar de manera especial «estividades, aniversarios y vidas de científicos, pioneros y artistas famosos». Los doodles, que modifican el logo de Google con una ilustración o animación temática sobre el o lo homenajeado, nacieron paralelamente al despegue de la empresa. Aquel 98 los encargados de Google decidieron darse un respiro y abandonar unos días sus puestos de trabajo. Para que los visitantes de la página principal supiesen que Google iba a estar «desatendido» durante el Festival Burning Man, que se celebra en Nevada, diseñaron el primero de los más de mil doodles con los que hasta hoy el buscador ha sorprendido a todos sus usuarios, un logotipo con un muñeco escondido tras la segunda «o» del buscador. 

Hoy en día, un equipo se encarga de pensar, diseñar y desarrollar los doodles que, aleatoriamente, se adueñan del logo de la página principal deGoogle para acompañar a sus usuarios en todas sus búsquedas y, como el doodle actual, recordarles que tal día como hoy el mundo se convirtió en un lugar mejor gracias a la labor de algún hombre o una mujer, un hito histórico que cambiaría el rumbo de los acontecimientos o algún descubrimiento, invento o servicio que enriquecería la calidad de vida de sus habitantes. Una tarta de chocolate por su 14 cumpleaños con velas amarillas, rojas, verdes y azules sustituye hoy el habitual logotipo de Google para celebra los 14 años de vida en los que el buscador ha pasado de ser un simple motor de búsqueda a un amplio catálogo de servicios. De la información más pura y dura, organizada y ordenada, Google ha evolucionado hasta ofrecer imágenes, noticias, un sistema de correo electrónico propio -Gmail-, la posibilidad de crear grupos entre varios usuarios, blogs, vídeos, mapas, calendario, red social y hastaun sistema operativo para móviles. Es difícil encontrar alguna ámbito relacionado con el mundo de la tecnología y los servicios de Internet en el que Google no haya metido ya un pie. 

En el año 2001, Google comenzó a indexar imágenes para que sus usuarios pudieran acceder más rápidamente a ellas. AGoogle Imágenes le siguió un año más tarde Google News, un servicio que clasifica las noticias de casi todo el mundo. Solo hubo que esperar dos años más para que Google desarrollase su sistema propio de correo electrónico. Gmail se convirtió en todo un indispensable para millones de usuarios que, desde entonces, reciben, envían y almacenan toda su correspondencia virtual en el servicio de Google. Google Maps y Google Apps fueron los siguientes en la lista, una herramienta cartográfica y una batería de aplicaciones que comenzó a hacerle sombra al liderazgo de Microsoft con procesadores de texto y programas ofimáticos. Youtube se convirtió en propiedad de Google en el año 2007, sustituyendo a su hasta entonces sistema de vídeos y, en este mismo año, Google lanzó su sistema operativo Android, hoy convertido en el gran rival del software de Apple. 2008 fue el año de Google Chrome, un navegador propio del buscador, que pronto se postuló como una competitiva alternativa aInternet Explorer y a Mozilla. En junio del 2011, Google dio un paso más y desarrolló Google+, una red social que nació con la idea de, según palabras del propio buscador, «compartir en la vida real y mejorar todos los contenidos de Googleincluyendo a los usuarios, sus relaciones y sus intereses». 



viernes, 21 de septiembre de 2012

El éxito de la Familia Añaños

Recuerdo cuando de niño, allá por los "lejanos" años de 1994 y 95, probé con cierta candidez la primera bebida gaseosa que recuerdo (quizás probé otras antes, pero no las recuerdo), venía en un envase de cerveza pero su etiqueta delataba que no se trataba de una bebida alcohólica, el sabor hacía sentir el frutado de su combinación y en lugar de una bebida gaseosa parecía más un jugo con algo de gasificante.

Para quienes vivieron esa época en la sierra central del Perú, quizás recuerden que ese fue el comienzo de la expansión de un gigante que 20 años después ya llega al lejano oriente. Sí desconoce de que hablo debería averiguar (si no lo recuerda) el precio de las bebidas gaseosas en aquella época, un factor casi excluyente para la mayoría de personas que vivían alejados de las ciudades.



Los inicios
Pero esta historia es el resultado de muchas otras: Corrían los años ochenta y las acciones terroristas causaban estragos en el Perú, entre las acciones de barbarie que cometieron los grupos armados están el bloqueo de carreteras para el cobro de cupos, de esta manera los que eran por ese entonces principales comercializadores de bebidas gaseosas decidieron cesar los envíos.
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En aquel período la insania de los grupos armados se trasladó a los campesinos y familias que vivían de la agricultura, muchas personas se vieron afectadas. Entre ellos están los protagonistas, e inspiradores, de este relato: la familia Añaños. Es cierto que muchos de los agricultores y campesinos emigraron a las ciudades abandonando sus tierras, pero Eduardo y Mirta Añaños que tenían una pequeña chacra en el interior de Ayacucho, el empobrecido departamento donde nació Sendero Luminoso, que fue asaltada y devastada por un destacamento revolucionario. La pareja y sus hijos escaparon, ilesos, pero, en vez de huir hacia la costa como hicieron decenas de millares de familias campesinas y de clase media, se refugiaron en su pequeña vivienda de la ciudad de Ayacucho, dispuestos a sobrevivir con el sudor de su frente. (Fuente: Caretas)

Lo que otros veían como una tragedia, debió convertirse en el reto de supervivencia para esta familia, que después de notar la escasez de bebidas en su natal Ayacucho, decidió hacer un ingreso tímido al mercado de las bebidas gasificadas. Uno de los cinco hijos de Eduardo y Mirta Añaños, Jorge, ingeniero agrónomo, elaboró la fórmula de una nueva bebida. La familia hipotecó la vivienda, se prestó dinero aquí y allá, y reunió 30 mil dólares. Con esa suma fundó Kola Real en 1988 y comenzó a fabricar gaseosas en el patio de su casa, que embotellaba ella misma en botellas de cerveza y que también etiquetaban.


Las primeras gaseosas de Kola Real eran comercializadas en botellas de cerveza, aprovechando que el hermano mayor de los Añaños, Jorge, tenía experiencia con la distribución de esa bebida. Empezaron a producir en una rudimentaria máquina llamada "Atahualpa". Paradojas de la vida, hoy cuentan con una modernisima planta en las afueras de la ciudad de Puebla (México), en la zona industrial (Corredor Industrial Quetzalcóatl). La planta tiene cuatro líneas de embotellado totalmente automatizadas y una quinta se encuentra en prueba. Casi no existe un personal al interior de la misma, por la presencia de gigantescos robots que realizan casi todo el trabajo. 

En fin el resto de la historia es mucho más conocida, la inimaginable expansión del grupo a mercados tan lejanos como Tailandia, y muchas otras hazañas. Sin embargo los inicios de esta empresa son realmente admirablesy dignos de imitar. Si el post no los dejo satisfechos pueden encontrar una reseña más amplia y completa en La República y Caretas.


jueves, 8 de abril de 2010

10 historias de ideas de negocios rentables, emprendedores que se la jugaron por sus sueños

Podríamos decir que las ideas de negocios rentables están flotando en el aire, pero más seguro es decir que están en todas nuestras mentes cada día, y para los más curiosos, tenemos muchas mas ideas de negocios en la Web.

Algunos descubrieron una oportunidad por azar. Otros supieron aprovechar su experiencia como empleados. Y no faltan los que transformaron su vocación en un emprendimiento exitoso.

Tenemos el caso de una ex jugadora de la selección argentina que ahora diseña ropa de hóckey y la vende en Europa, no creas que les fue fácil pero lo logro.

Otro caso es de un sobrino ejemplar que le mandaba encomiendas con golosinas a su tía instalada en España y terminó exportando conteiner, ¿de donde crees que saco la idea?

Un artista que aprovechó su vocación y ahora vende Santas y renos a los Estados Unidos. Siempre hay un mercado para algo que te gusta hacer.

Y por ultimo tenemos el caso de un pequeño empresario que ofrece ataúdes de diseño pintados a gusto del cliente. Los sentimientos aun se pueden expresar después de la muerte.

Muchas veces no hace falta una idea nueva y revolucionaria, sino del mismo negocio que ya se tiene o conoce, aguzar su ingenio para transformarlo en un emprendimiento original y rentable.

Otras tantas veces planificamos el crecimiento de una empresa para recién encontrar resultados, pero a otros el éxito los toma de sorpresa, pero en todos los casos se trata de aprovechar el momento.

Del hóckey a la empresa

El revés era la mejor pegada de María Paula Castelli (33) cuando jugaba en la Selección argentina de hóckey. Varios años después de despedirse de las canchas, Castelli diseña y vende remeras, buzos y camperas de hóckey.

En Argentina y en Europa las prendas llevan pegadas las etiquetas con el nombre del emprendimiento: Reves, en homenaje a su golpe.

“En los torneos internacionales siempre me llamaba la atención el merchandising. Había tazas, biromes, remeras”, una costumbre que faltaba en el país.

“En 1998, cuando quedé afuera de la selección, decidí encarar este emprendimiento ligado al hóckey”. Reves nació con una inversión de cinco mil pesos, “el dinero que tenía ahorrado de las becas que me daban por jugar en la selección”.

El negocio creció: desde hace tres años todas las categorías de la selección española de hóckey se visten con Reves.

“Me instalé en España en enero de 2002, después del quinto presidente”, cuenta desde Barcelona.

Hoy “el setenta por ciento de nuestros productos se exporta desde la Argentina directo a Barcelona”. Desde allí lo distribuyen a Alemania, Holanda, Bélgica, Francia, Inglaterra, Irlanda, Suiza, Austria e Italia.

Lo que se dice un negocio redondo, del derecho y del revés.

Juan Perez. La ropa de las celebridades

La camisa de Gastón Pauls, el saco de Neustadt y los zapatos de Fito Páez. Salir a la calle exhibiendo las prendas de vestir de los famosos es posible. Sólo hay que visitar Juan Pérez, el local de vintage de Paulette Selby (48).

“Todo empezó como algo muy casero en un departamento en Barrio Norte. Al principio venían a comprar los amigos de los amigos. Después ellos mismos fueron trayendo su propia ropa. Hasta que el ir y venir de gente fue tan grande que el consorcio votó: “Me echaron del edificio”, cuenta Selby.

Entonces se mudó a un local en la zona pero pronto quedó chico. Así que alquiló el de al lado. Y después, el del otro lado. Allí vende desde zapatillas a cinco pesos hasta tapados de visón que cuestan 3.000 pesos.

Los famosos llegaron de a poco. Primero “venían a comprar. Yo les decía que también vinieran a vender. Después fue una cadena”. Celeste Cid y Gustavo Cerati son algunos de los que pasan por Juan Pérez.

La Tienda Argentina. La nostalgia es dinero

Bidets y alfajores Jorgito. Esos son los productos que más le piden a Lionel Paredes (24), creador, dueño y empleado de La tienda argentina, un emprendimiento que envía productos autóctonos a compatriotas que viven en el exterior y a extranjeros que buscan productos argentinos.

La historia empezó con una tía radicada en España a la que él le mandaba Vauquitas y Cabshas. Así surgió la idea de transformar los envíos caseros en un emprendimiento.

Sin amedrentarse por el trámite, Paredes fundó una pequeña empresa. Se anotó en la Aduana y para no hacer nada a medias, “empecé a estudiar despachante”, cuenta. También creó un sitio Web. Empezó con envíos chicos y luego siguieron los containers.

GDeB. Para bebés del exterior

Gabriela de Bianchetti (42) aprovechó el know how que adquirió durante los seis años que trabajó en Cacharel. Cuando dejó ese trabajo empezó a fabricar accesorios de indumentaria para hombre. “Un día un cliente me contó que uno de sus proveedores lo dejaba y me preguntó si no me animaba a hacer ropa para bebés”.

“No soy diseñadora pero en Cacharel aprendí cómo se hace el desarrollo de una colección”, cuenta. Así fue que empezó a crear una “pequeña colección de treinta prendas”.

Participó en una exposición del sector. “Contraté un stand bien chiquito. Así comencé”. Allí hizo sus primeros contactos con mayoristas. “Me fui organizando y de a poco fui creciendo. Nunca falté a una exposición del sector”.

Hoy vende en 31 locales multimarca en Capital y GBA, también en el resto del país y tiene un local propio. Además, exporta. “Vendo a Panamá, México, Bolivia, Perú, Paraguay, Chile, EE.UU., España y Sudáfrica”. El año pasado despachó mercadería por US$ 190.000.

A Dos Veinte. Objetos que iluminan

Todo empezó gracias a una clienta de Rodrigo Ruiz Díaz (34), que es decorador. En un espacio de la casa de la mujer había que poner algún objeto. Ruiz Díaz le pidió consejo a su amigo, Néstor Novellino (34).

“El resultado fue un objeto de decoración que se iluminaba. Gustó tanto que buscamos transformarlo en algo más comercial”, dice Novellino.

A principios del año pasado se presentaron en Puro Diseño. “Llegamos muy asustados pero el público enseguida nos alentó para crecer. Fue un puntapié para hacer contactos”, cuentan los emprendedores.

Ese fue el nacimiento de aDosVeinte, la marca con la que hoy venden sus lámparas en la boutique del Malba, en Calma Chicha, Lagó, y en la tienda Puro Diseño.

Luis Diegues. Ataúdes decorados

El diseño llegó a los ataúdes. Si los hinchas de Boca tienen su cementerio, nada mejor que enviar al difunto a su último viaje en un ataúd con los colores de su equipo. Eso es lo que ofrece la empresa Luis Diegues. Además de los cajones tradicionales, allí se pueden comprar ataúdes decorados a gusto del cliente (o de su familia, si él no fue previsor).

“La idea se me ocurrió porque vi que todos usaban el marrón”, dice Fernando García (32) que hace 3 años quedó al frente de la empresa que su padre y un socio fundaron hace treinta años.

Hoy vende cajones aerografiados con cielos en los que vuelan blancas palomas y también satisface pedidos insólitos, como el del cliente que le encargó un ataúd pintado con la espada de Montecristo.

Misra. La pausa de los cinco minutos

Silvia Fernández Romay (47) abandonó las combinaciones matemáticas por otro tipo: ahora mezcla hebras de té. Es licenciada en sistemas y trabajaba en una empresa. Hace cinco años y por hobby empezó a meterse en el mundo del té.

Hoy tiene su propia marca, Misra, y sus blends se venden en negocios de delikatesen, en vinotecas y en Jumbo. “Hice cursos y viajes. El desarrollo lo hice yo sola, y fue creciendo de a poco”. El salto lo provocó la gente, asegura. “Me fueron empujando”.

Dejó su trabajo, armó una SRL y hoy está dedicada a full, cuenta desde la oficina en la que trabajan diez personas. Para diseñar las mezclas, usa hebras orgánicas y no recurre a “ningún químico como esencias, saborizantes o aromatizantes”.

Los productos llegaron a los EE.UU, Inglaterra, Venezuela, México, Italia y España, pero por ahora “son operaciones chicas”, reconoce. También organiza reuniones de catas y cursos.

Che Lagarto Hostels. Camas para turistas

Cuando Diego Giles (30) tenía 22 años dejó Mar del Plata, y se instaló en Buenos Aires para estudiar publicidad. “Fui a parar a una residencia universitaria que tenía una habitación para mochileros”. Esa es la prehistoria de Che Lagarto, una cadena de hostels que creó con su hermano, Fernando (29).

Inspirados en esa habitación, “al año siguiente abrimos el primer hostel. Alquilamos un quinto piso en San Telmo, que tenía 17 camas”. Eso fue hace ocho años, con el uno a uno y cuando ver un hostel en la Argentina era una rareza. Hoy están al frente de una cadena que factura al año US$ 1,5 millón, con 500 camas en Río de Janeiro y Santiago, además de Buenos Aires.

Jit Producciones. Papá Noel es argentino

Santa Claus existe y en algún lugar de su cuerpo tiene grabada la inscripción Jit Producciones.

“Fue algo que me vino de fábrica”, dice Juan Terramagra (36) cuando quiere explicar sus habilidades artísticas. También tiene habilidad como emprendedor: supo sacarle el jugo comercial a su vocación y transformar las obras de sus manos en billetes (verdes, la gran mayoría).

Jit Producciones, su pequeña empresa, exporta veinte containers por año. Y van con una carga nada tradicional: Santas, renos y duendes son los pasajeros. Los muñecos llegan a Ecuador, México, Perú, Chile y los EE.UU.

Conseguir los primeros clientes no fue fácil. “Me acercaba a las oficinas de marketing de los shoppings pero me veían muy pichón”. Hasta que le encargaron la decoración navideña de Alto Palermo. Ahí “arrancó todo”. Terramagra hacía los muñecos en un quincho en Maschwitz. Hoy tiene 4 talleres.

Conexiones.com Expedientes en la computadora

Si usted es alérgico a la jerga acartonada y pomposa de los abogados, seguro que este emprendimiento le va a interesar. Si usted es abogado, también. Conexiones.com, la empresa que crearon los hermanos Walter (31) y Gustavo Vodeb (29), permite ver los expedientes judiciales en la PC. Ideal para los que tienen juicios y no quieren recorrer los pasillos de los tribunales en busca de información.

¿Cómo hacen? La gente de Conexiones.com visita los juzgados y pide los expedientes según los procedimientos habituales. El detalle es que van con un escáner portátil y una cámara digital. Así se llevan el expediente a casa.

Previo pago de un abono mensual, los clientes se ahorran el engorroso trámite de revisar el expediente en vivo y en directo. “También ofrecemos un sistema de gestión para empresas que necesitan ordenar los expedientes”, dice Walter, que estudia Derecho. Durante 2006 el emprendimiento facturó 500.000 pesos.

 Fuente: Clarín

Una super mujer



Le diagnosticaron un mal degenerativo, respondió convirtiéndose en microempresaria. El sismo frenó su crecimiento, abrió en un mercado mayor. No hay duda: a ella, los males le hacen bien

Rosa Luz Muñante tiene lupus. Otrora chica full deportes, desde el 2005 se vale de un andador para caminar. En unos días le pondrán una prótesis de titanio en una cadera (ya habrá momento para que procedan en la otra). “Voy a ser la mujer biónica”, sonríe. Así es Rosa Luz.
El sismo de 7,9 grados paralizó el vuelo que Evolution Sport, su marca de ropa para gimnasios, en Pisco, había comenzado a tomar. Rosa Luz además se hace cargo de su hijo de 10 años. Si una maldita enfermedad no la había frenado, menos lo iba a hacer un terremoto que mató a más de medio millar.

Su empresa estaba por cumplir dos años, había ganado una buena clientela, estaba rompiendo en el mercado, cuando el terremoto azotó Pisco. ¿Qué pasó entonces por su cabeza?
Terror. Yo pensé que se acababa el mundo, que toda la gente se iba a ir y que Pisco iba a dejar de existir. Tenía la sensación de que iba a venir algo peor. Cada cinco o diez minutos había un nuevo temblor, y eran fuertes.

En ese momento, su prioridad fue…
¡Salir! No pensé en nada más. No pasaron por mi mente ni mis máquinas ni nada. Lo único que quería era que nos fuéramos. Los chicos de la Fundación (de la Gente, del Banco de Trabajo), preocupados, me comenzaron a llamar… Yo no quería contestar el teléfono. Todos estábamos afuera. Nadie quería volver a entrar (a sus casas, por temor a que estas se desplomaran con ellos dentro)… Dormimos en calle dos, tres días.

Además, tras el terremoto y con las réplicas, lo que menos podía provocarle a alguien era ir a comprar ropa deportiva.
Ni siquiera trabajar… No pensaba en nada, ni en que mi hijo tenía que ir al colegio, ni que tenía que tomar mis medicinas… porque yo tomo medicinas a diario.

Detalles importantes, porque no solo fue afectada su empresa, usted tiene un hijo en edad escolar y además sufre una enfermedad degenerativa que la obliga a usar un andador. En esas circunstancias, respecto al resto, ¿no pensó que su caso era peor?
No. Yo me veía igual que todo el mundo. Más bien le daba gracias a Dios porque nos habíamos salvado. En ese momento, lo único que importó era que estábamos vivos. Ese era un punto favorable para una nueva partida.

¿Cuánto tiempo le tomó empezar de nuevo?
Dos o tres meses.

En ese lapso de tiempo, ¿de qué vivieron usted y su hijo?
Tenía stock. Los chicos de la fundación enviaron mi ropa a Lima y, mi mamá, envió una parte a Pucallpa. Tenía bastante ropa, así que la empecé a vender en Pucallpa.

¿Por qué en Pucallpa?
Porque allá tengo dos hermanos. También tengo en Lima, pero allá -en la casa de mi hermana- no había espacio. Mi papá además estaba hospitalizado -por una especie de cáncer-, y mamá estaba con él. Ella no podía estar con nosotros.

En Pucallpa también se encontró con una amiga de la Fundación de la Gente…
Sí, e hicimos un desfile. Ella lo organizó para que yo pueda promocionar mi ropa. Además me mandó a hacer 200 polos para su empresa, y yo tenía que ver cómo hacía, porque no contaba con mis máquinas. En un momento pensé en trasladarlas allá, pero no estaba convencida de quedarme a vivir en Pucallpa.

Sus máquinas seguían en Pisco.
Arrumadas, nadie les había pasado siquiera un trapito. Nadie quería regresar.

¿No temía que se las fuesen a robar?
No… Hasta el primer mes, no pensé en trabajar.

Usted se fue para olvidarse de todo.
Me fui sin nada. No llevé ni ropa.

Necesitaba reaccionar.
Vencer el temor, porque no quería regresar.

La ayuda de su amiga le devolvió el ánimo.
Sí, porque ella me decía: “¡Vamos a hacer esto!”. Pero yo estaba sin ganas, pese a que no soy de las personas que se deprimen o que se caen rápido.

Entonces…
Yo soy de las personas más pausadas, de las que piensan un poco más lento, pero ella prácticamente me forzó (ríe)… Mi hermana también me ayudó, le pasó la voz a sus amigas. Así comencé a vender en uno, otro lado. Comencé a visitar gimnasios…

Imagino que debería parecerles raro que una persona en andador llegue a ofrecerles ropa deportiva.
Sí, es complicado. Aunque la gente ya se acostumbró, y ya se acostumbró porque yo ya me acostumbré a verme así. Para mí, es lo más normal.

Cuando decidió regresar, lo hizo a Ica, no a Pisco. ¿Por qué?
Porque mi mamá estaba acá -a nosotros, las enfermedades nos persiguen: la suegra de mi hermano estaba mal-, estaba cuidando a mis sobrinos. Mi papá ya estaba mejor, también estaba acá; a él lo estaba viendo su hermana.

Entonces, venir a Ica no fue una decisión estratégica.
No, y a Pisco no podíamos regresar porque la casa era un desastre. Hace cuatro meses recién lo hemos arreglado todo.

En Ica se encontró con un mercado más grande.
Claro, llamé a mi clienta de acá y, “ya, bacán, necesito la ropa”. Es que yo trabajo con un material nuevo, uno que aún no estaban empleando las marcas más conocidas de acá. Y comencé a confeccionar. Yo solita. No había nadie más. Tampoco podía buscar nuevos mercados, no había quién lo hiciera. Empecé a tantear: iba con mi lista de modelos, les planteaba darles a consignación -¡a la gente le encanta eso!-, les decía que les iba a armar toda la tienda, que les iba a poner los maniquíes, ¡todo! “Ya, bacán, ¡cuándo me los traes!”. ¿Cuándo me los traes? ¡Si no tenía ropa! Igual, les decía: “En semana y media”.

Hoy incluso exporta a Bolivia. ¿Cómo así?
Siempre he tenido mis contactos. Yo viví muchos años allá (12 años), y tenía una clienta potencial muy fuerte. La llamé. Me preguntó que qué había sido de mí, le conté; me dijo que necesitaba mi ropa ¡urgente! Le mandé. Primero, para ella (para su uso). Ella tiene un gimnasio hermoso, y en sus planes estaba previsto crecer: poner una boutique. Mi siguiente envío fue ya para que ella lo vendiera. Desde entonces trabajamos así.

Hoy, además es profesora en un instituto de educación técnica.
Es que a raíz de que me quedé sin personal, recurrí a la Fundación. Les dije cuál era mi problema. Me plantearon buscar un instituto e identificar a gente para capacitarla. Es que aquí te enseñan a hacer blusas y pantalones, no a trabajar con lycra. “Capacítalos tú, invierte tu tiempo; ese va a ser tu tema de responsabilidad social”, me dijeron.
Fui y hablé con la directora. Les hice un piloto. Di primero una clase de motivación: les conté por lo que había pasado, también qué era lo que necesitaba: gente que aprenda, que se comprometa a trabajar para así crecer juntos. Porque yo no quiero tener algo chiquito… Empezamos, y como el instituto no tiene las máquinas que yo tengo, los traje a mi taller. Vinieron y comenzaron a practicar, porque lo que ellos necesitaban era malograr para aprender. Hicimos el primer piloto con ocho chicos. De ellos, se han quedado dos.

Estaba en un mercado chico -Pisco- y ahora está en uno mayor, incluso está exportando; usted cumplía una labor de empresaria, hoy además ejerce la docencia. Podría decirse que a usted el terremoto le ha hecho bien.
Sí.

La obligó a crecer.
No hay bien que por mal no venga. Me ha ayudado, porque a raíz de que vinimos vi que este es un mercado con mayor poder adquisitivo. Hemos mejorado, he conseguido personal más comprometido, ¡ahora tengo más aspiraciones! Quiero poner una tienda propia, porque este podrá ser un mercado pequeño, no como Lima, pero sí uno en el que puedo ser la reina ¡yo! Esa es mi aspiración… Igual, no dejo Pisco, porque allá ya hice mi clientela, que todo el tiempo me llama, que quiere mi ropa que ahora tiene mejor calidad y, por lo tanto, mayor costo. Ellas la aceptan y eso me gusta. ¡Me gusta porque es mi sitio! Porque si bien ya han llegado otras marcas, ellas me dicen: “No, yo quiero comprarte a ti, porque yo ya sé lo que tú vendes, porque me gusta lo que haces y porque puedo pedirte lo que yo quiero”.

Claro, porque usted se hizo conocida en Pisco por ofrecer ropa que, prácticamente, diseñaban sus clientas.
Yo empecé con esa estrategia porque pensé: ¿Cómo voy a vencerlos (a las otras marcas) si ya están años? Al principio, cuando iba a los gimnasios, me rechazaban. Por eso abrí la tienda, y dije: Yo voy a venderles lo que ellas quieran. Entonces, descosíamos y volvíamos a coser diez veces, les hacíamos mil cosas, perdíamos, pero ellas salían felices. Por ejemplo, me decían: “Acá tengo mucho rollo, súbeme esta parte”. Así ganamos clientela, los gimnasios dejaron de vender ropa, porque nosotros podíamos confeccionar y dar un mejor precio; ellos solo revendían. Así ganamos clientela, ¡y hasta ahora nos siguen!

Y estaba en pleno proceso de crecimiento cuando ocurrió el terremoto.
Sí.

Cuando ello ocurre, muchos tienden a llorar y a estirar la mano. Usted, no.
No. Uno, porque -por mi enfermedad- no tengo lágrimas (ríe); además, no tengo la costumbre de llorar. Dos, después de mi enfermedad, sé que puedo superar cualquier cosa. Nada me deprime, nada me tumba. No hay cosa peor que me pueda pasar. Aunque enfermarme también me benefició.

¿Cómo así?
Me hizo abrir mi negocio. Ahora manejo mi tiempo, veo más a mi hijo…

O sea que usted es una persona a la que los problemas le hacen bien.
Sí (ríe)…

LA FICHA
Nombre: Rosa Luz Muñante Meneses.
Colegio: La primaria en el nacional María del Rosario. La secundaria la inició en el Bandera del Perú y la concluyó en el Jorge Basadre, todos en Pisco.
Estudios: Administradora de la Universidad San Simón con tres posgrados de la Universidad Nur, ambas en Bolivia.
Edad: 36 años.
Cargo: Propietaria y gerente general de Evolution Sport.

Tomado del blog

Ejecutivas del Comercio